CÉLULAS MADRES DESPUÉS DEL ACCIDENTE CEREBROVASCULAR

celulas madres

El cerebro ya las posee gracias a la neurogénesis

Últimamente hay un gran fermento cultural entorno al tema de las células madres para la recuperación después del ictus o accidente cerebro-vascular, así que tenemos que aclarar algunos aspectos importantes.

La discapacidad causada por isquemia o hemorragia cerebral es en la mayoría de los casos muy grave, en cuanto lleva a parálisis muscular y afasia, así que entiendo exactamente a quien está buscando atajos o vías rápidas para conseguir la mejor recuperación. Esta búsqueda llevó también a la proliferación de una gran variedad de propuestas terapéuticas a menudo consideradas efectivas sólo por el simple hecho de ser tecnológicas, tales como: guantes robóticos, brazos mecánicos, realidades virtuales, estimulaciones eléctricas y magnéticas y fármacos para la espasticidad, pero el espejismo más fascinante lo representa la investigación con células madre.

Desde hace años observo con mucho cuidado los estudios y las investigaciones sobre las células madre y sigo creyendo que van a abrir muchas puertas a toda persona que tiene que recuperarse de un ACV, no tanto por la posibilidad de un implante, sino más bien con respecto a las investigaciones que se enfocarán sobre cómo hacer para que las células madre echen raíces, migren y se integren en las redes neuronales para la recuperación de las funciones perdidas, debido a que la cuestión clave es precisamente esta: el arraigamiento y la integración.

¿Las neuronas renacen? ¿Sí o no?

Por largo tiempo en el ámbito científico era válido el dogma: “las neuronas no renacen”. ¡Quién sabe cuantas veces lo hemos escuchado a lo largo de nuestras vidas! Pero afortunadamente la investigación reciente destruyó esta creencia al demostrar que también nuestro sistema nervioso central es dotado de plasticidad y de esa propiedad definida como “selfrenewing” (auto-renovación), de hecho, parecía extraño que la naturaleza hubiese excluido de la posibilidad de auto-renovarse, propiedad que tienen la piel, el cartílago y el tejido óseo, justo el cerebro o bien el órgano que, en el curso de nuestra evolución, determina nuestra ventaja en la supervivencia, como si por distracción se hubiera olvidado de ello.

Así que el cerebro de una vez por todas es capaz de generar nuevas neuronas, pero esta información por sí sola no permite tener las indicaciones terapéuticas correctas, ya que también hay que entender cómo se produce este proceso que lleva el nombre de: Neurogénesis.

¿Qué es la Neurogénesis?

La Neurogénesis es conocida como la capacidad de las células nerviosas de duplicarse. Dicho fenómeno es evidente durante el desarrollo del feto, pero sólo en los últimos 20 años se hizo luz sobre el proceso de neuro-génesis en el adulto.-
Todo comienza con las células madre que tienen la capacidad de replicarse en otras células madre con las mismas características reproductivas y en células progenitoras o precursoras que pueden diferenciarse y adoptar la forma de las células nerviosas necesarias en una situación dada, es decir que pueden convertirse en neuronas o células que sustentan el andamio neural.

Es fascinante volver sobre los pasos de los descubrimientos de estos últimos 20 años con respecto a las células madres de nuestro cerebro, en efecto al principio se localizó la presencia de células madres sólo en algunas zonas circunscritas del cerebro. Dicho descubrimiento por si solo fue de fundamental importancia para eliminar el dogma que “las neuronas una vez muertas no renacen”, pero con los años y la investigación salen a la luz cada vez más regiones del cerebro dónde se produce la neurogénesis y por lo tanto proliferación de nuevas neuronas.
Quien quiera profundizar sobre el tema puede encontrar en esta “review” científica de Macklis todos los estudios de referencia.

En el ínterin hubo el desarrollo de numerosas propuestas terapéuticas basadas en las células madre, muchos pacientes fueron al extranjero para la implantación de células madre en las áreas del cerebro afectadas por el accidente cerebrovascular y en éstos últimos años hemos seguido la cuestión “stamina” que ha tenido un controvertido resalto mediático no indiferente, donde las células no fueron implantados en el tejido cerebral, sino introducidas en el flujo sanguíneo, con todas las limitaciones que conocemos.

LA SUPERVIVENCIA DE LAS CÉLULAS MADRES

Estas técnicas, probablemente aún inmaduras, sin duda gozarán en futuro de los estudios que paralelamente están arrojando luz sobre cómo las nuevas neuronas pueden sobrevivir y integrarse funcionalmente con el tejido cerebral, de hecho la supervivencia de las células madre y células progenitoras es el quid de la cuestión.

Debido a que las nuevas células, tanto las que proceden de nuestro propio cerebro, como las que son implantadas desde afuera, son muy delicadas, mueren muy fácilmente si no se garantizan las condiciones ideales para su integración con las otras neuronas de la red neuronal.
En 1999 Gould, con un importante estudio científico publicado en el “Journal of Neuro-science”, demostró que en el hipocampo, una de las regiones del cerebro donde se detectó la presencia de células madres, la neurogénesis, y por lo tanto el proceso de proliferación y la siguiente supervivencia e integración de las neuronas, aumenta cuando se somete el paciente a un entrenamiento de asociación, o a un ejercicio de memoria y aprendizaje. En efecto sabemos que el hipocampo desempeña un papel clave en la memoria y en el aprendizaje, por lo que ese tipo de ejercicios estimulan específicamente algunas de sus facultades. Lo que acontece es que las neuronas insertadas en un contexto excitado al funcionamiento por ejercicios específicos, comienzan a intercambiar señales, impulsos y proteínas con las neuronas de la red circunstante, determinado así su integración oficial en el contexto funcional, al igual que un nuevo empleado que es absorbido en un departamento.

Si reflexionamos al respecto nos damos cuenta de que se trata de un estudio importantísimo, porque demuestra que las células madres no sólo ya existen en el cerebro, sino que se fijan en el tejido cerebral y se vuelven parte integral solamente si el área del cerebro afectada se estimula adecuadamente para realizar la función para la cual fue diseñada.

De hecho, las células madre tienen sólo 2 alternativas en su existencia: sobrevivir e integrarse o perecer y morir, depende de nosotros a través de la rehabilitación hacer posible la proliferación y el arraigamiento de nuevas neuronas.

En efecto en los centros extranjeros donde los tratamientos se llevan a cabo mediante el injerto de células madre en el cerebro, siempre se prevé un programa de rehabilitación después de la implantación, con la esperanza de que las células implantadas sobrevivan, lo cual deja abierto el debate sobre el tipo de rehabilitación más efectiva para ‘la integración de las neocélulas”.

De hecho, células madres o no, queda abierta la cuestión sobre el tipo de rehabilitación que hay que proponer para estimular diferentes áreas del cerebro para que éste pueda reactivar sus funciones con el fin de crear el microambiente óptimo para el arraigamiento de las neuronas, porque tener una colonia de nuevas neuronas implantadas en la lesión causada por el accidente cerebrovascular y luego no saber cómo estimular dicha zona específica, anula todos nuestros esfuerzos, gastos y esperanzas.

CONCLUSIÓN: RAZONAMIENTO LÓGICO

Ahora que conocemos el panorama científico de los últimos años sobre el tema de las células madre, tenemos la obligación de hacer junto un razonamiento lógico:

  • Hemos descubierto que también el cerebro tiene plasticidad (neurogénesis) que permite el nacimiento de nuevas neuronas;
  • Hemos descubierto, que tanto las células madre implantadas desde el exterior como las de nuestro propio cerebro, para sobrevivir necesitan que las áreas en las que se encuentran sean estimuladas con ejercicios específicos.
  • Sabemos que los ejercicios específicos que pueden estimular las áreas del cerebro tienen que considerar las funciones cerebrales y los procesos cognitivos y no sólo los músculos con simples movilizaciones pasivas stretching o training para caminar.
  • A la luz de todo esto me parece fundamental explotar la oportunidad que nos da la naturaleza de poder utilizar nuestras células madre para reparar los daños de un accidente cerebrovascular a través de la rehabilitación neurocognitiva que se encarga de construir los ejercicios para el paciente hemipléjico y así reactivar los procesos cognitivos alterados por lesión y por lo tanto de estimular las áreas del cerebro que han sufrido la lesión. Luego si un día el implante de nuevas células será un tratamiento tan común que se pueda hacer en nuestro país, en régimen de convención y a lo mejor incluso con un “day hospital”, ¡mucho mejor! Estaremos preparados, pero esperando aquel día podemos empezar a utilizar nuestras células madre y volver a activar nuestro cerebro con ejercicios específicos de rehabilitación neurocognitiva.

 

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Dr. Sarmati

CREDITOS PROFESIONALES


2007-08 Docente de Metodología de la rehabilitación de la “Universidad Católica del Sagrado Corazón” ROMA .


Desde 2011 Profesor de Rehabilitación Neurotraumatológica “Universidad La Sapienza” de Roma.


2014 Presidente Grupo “Ictus Emiplegia Onlus”.