El lenguaje como instrumento de la rehabilitación neurocognitiva

    T: “¿Qué sucede?”
    ● P: “Siento un tirón”
    ● T: “¿Y qué entiendes por tirón?”
    ● P: “Como algo que jala”
    ● T: “¿Y ese algo que jala se te parece a qué?”
    ● P: “Es como si hubiera un elástico que cuando pruebo a realizar el movimiento, me jala”

Detengámonos un momento aquí, probemos a razonar sobre estas primeras líneas entre paciente y terapeuta, durante un simple movimiento del cuerpo.

Seas tú el paciente directamente interesado por resultados de ictus, un familiar que busca información, o seas un colega que todos los días se encuentra a afrontar la recuperación de tus pacientes, la frase : “Siento jalar”, estoy seguro que es familiar para ti.

Este momento al interno de la terapia, donde el fisioterapeuta pide al paciente que siente en su cuerpo, es de fundamental importancia. Sí, porque el ejercicio, no es algo que el enfermo se suministra como si fuera un fármaco, es una experiencia que tiene el valor de hacer al paciente siempre más consciente de su cuerpo, su manera de organizarse, el movimiento y los efectos de la patología.

Por esto, el lenguaje representa uno de los instrumentos más importantes de la rehabilitación neurocognitiva de acuerdo Perfetti, porque ofrece la oportunidad, ya sea al paciente que al terapeuta, de tener una ventana sobre aquello que ocurre en aquella habitación al parecer blindada, que se llama conciencia.

¿Por qué es tan importante elevar la rehabilitación de un nivel en el cual el paciente experimente maniobras, movilizaciones y manipulaciones, sin su participación consciente, a una rehabilitación donde el propósito es aquel de construir una experiencia para el paciente, donde tendrá la oportunidad de conocer más aspectos de su cuerpo, de la patología y del ambiente externo? Porque la recuperación es un proceso de aprendizaje, como cuando en un estado de salud aprendemos nuevas cosas, como tocar instrumentos o gestos de una disciplina deportiva, nosotros aprendemos nuevas reglas, procedimientos, sensaciones y estrategias; cuando nos encontramos en una condición patológica con una alteración evidente del movimiento, nuestra recuperación pasará a través de un proceso de aprendizaje.

Aprendemos a conocer nuestro cuerpo, que a causa de la lesión cerebral cambió algunas reglas, procedimientos, sensaciones y nos obligará a estudiar nuevas estrategia.

Les hago un ejemplo práctico de que significa que las reglas de nuestro movimiento después de un ictus cambian, y usaré una frase que cualquiera que haya tenido que experimentar una recuperación post ictus, ha escuchado decir por el sobreviviente.

“ Yo doy el mando correctamente, pero es la mano que no hace caso” .

En esta frase, entendemos como las reglas que conocemos del movimiento y de nuestro cuerpo cambiaron después de una lesión cerebral, que no solo alteró la fuerza de los músculos, sino que también, minó nuestra atención con respecto al cuerpo, nuestra capacidad de anticipar y proveer mentalmente los efectos de la acción, alteró la percepción del mundo externo e interno.

Un poco como que si de pronto nos encontráramos caminando sobre la luna, y quisiéramos caminar sobre el manto lunar como lo hacemos en la tierra, donde la gravedad juega un rol diferente y donde por lo tanto, nuestro “mando” deberá ser reestructurado. Por este motivo, el lenguaje es de fundamental importancia porque nos permite de convertir la experiencia del paciente y del terapeuta, en una experiencia consciente, en grado de poder comprender cada vez más de manera profunda que ocurre en nuestro cuerpo ( cognición), y cuales son nuestros procesos y nuestras actividades que ponemos en actos, para comprenderlo (metacognición), es decir la consciencia.

Estoy plenamente consciente, que en un sitio donde se trata el tema de fisioterapia y recuperación del paciente hemipléjico, no nos hubiéramos esperado tener que leer un artículo con referencias que más bien parecen un texto de filosofía, que a un manual de ejercicios prácticos, como hubiéramos querido.

Pero quiero recordarles que el argumento central de todas estas páginas, es la recuperación del movimiento después de una lesión del cerebro, y el cerebro no es un órgano simple, es la esencia de nuestra consciencia, y de nuestro movimiento por el mundo, y cuando tratamos el argumento de la consciencia tenemos que tener en cuenta muchos más aspectos, que solamente aquellos a los cuales estamos acostumbrados a elaborar a través de números, tarjetas, tablas y gráficos.

Por esto, cuando hablamos de recuperación, debemos hablar de la experiencia, y cuando hablamos de experiencia, tenemos que hablar de consciencia y en fin, cuando hablamos de consciencia, tenemos que hablar de lenguaje y utilizarlo como un instrumento realmente terapéutico, fundamental ya sea para el paciente, que para el terapeuta para tener acceso al mundo interno.

El mundo interno de cada uno de nosotros, es unico, asi como nuestro ADN, irrepetible cada individuo, singular e íntimo, y el lenguaje como instrumento nos permite de estudiar y respetar la individualidad de cada paciente.

Regresemos a aquellas primeras líneas de diálogo entre el terapeuta y el paciente, con las cuales hemos iniciado este artículo:

“ Es como si hubiera un elástico que cuando pruebo a realizar el movimiento me jala” .

Estoy seguro que cada uno de nosotros que está leyendo esta frase, inmediatamente en la propia cabeza, imagina el elástico del cual hablaba el paciente y les aseguro que cada uno de nosotros, imaginó un elástico diferente, de hecho, cada uno de nosotros tiene un panorama de experiencias diferentes, hay quienes ha imaginado un elástico amarillo de oficina, o aquel verde de los expedientes, o aquel de los pantalones de gimnasio, o aquel que se usa para el portaequipaje del automóvil.

Cada uno de nosotros tiene la propia vivencia, y por lo tanto, una interpretación diferente del elemento elástico.

El elástico es una metáfora utilizada por el paciente, un puente entre paciente y terapeuta, en grado crear una conexión entre ellos, el paciente con la metáfora del elástico es como si hubiera querido decir : “ si quieres entender que pruebo en mi cuerpo con este movimiento, debes imaginar de tener un elástico que jala”. Para comprender mejor el argumento, te sugiero también este artículo sobre la Metáfora en rehabilitación.

El terapeuta se hubiera podido parar también al escuchar : “siento jalar”, pero sintió el deber de continuar solamente para comprender mejor la experiencia consciente del paciente, también para permitir a este último de materializar mejor lo que estuviese ocurriendo en su mundo interno, y es por este motivo que de ninguna manera buscará imponer su propia experiencia, contaminando su búsqueda interior, más bien lo ayudará de manera limpia a excavar de manera más profunda , sobre lo vivido.

No por casualidad usé la palabra “limpia”, porque uno de los instrumento que se usa en psicoanálisis para ayudar a los pacientes a explorar sus propios mundos interiores es el Clean Language desarrollado por David Grove mediado a los años ’80 y del cual hablaré de manera más profunda y aplicado a la rehabilitación, en este artículo sobre el modelamiento simbólico.

Cuando el paciente cuenta sobre su cuerpo, y el terapeuta a través de su mediación es en grado de llevarlo a contarse, lo hace a menudo a través de una metáfora, que es el proceso mental entre los más elevado de nuestra consciencia.

Prueben, de hecho, a decir a un Sistema Operativo, por ejemplo SIRI o a cualquier otro calculador o inteligencia artificial : “la calle es como una serpiente”, mientras que ustedes se hacen una idea de que quería entender, asociando las características de la forma de la serpiente a aquella de la calle, el calculador no tendrá la más mínima idea.

Aquí, quisiera anticipar que la metáfora es la manera en la cual el ser humano, es en grado de intuir y aprender nuevas cosas sobre el funcionamiento de sí mismo y del mundo que lo rodea.

Todo nuestro lenguaje cotidiano, aunque sí a veces no nos damos cuenta, es rodeado de metáforas, como por ejemplo cuando decimos : “ me partí la cabeza”, es claro que no lo hemos hecho físicamente, pero queremos que nuestro interlocutor se “meta en nuestro zapato” (aunque sin hacerlo a propósito, aquí hay otra metáfora…),

Entiendo cuán difícil haya sido el problema que estábamos enfrentando, y cualquiera haya sido el resultado, queremos crear un mundo común en el cual la comprensión de nuestro mundo interno sea más accesible.

Se recuerdan cuando hace poco, les hacía el ejemplo del “ caminar sobre la luna”?, también en aquel caso utilice una metáfora, quise hacerles comprender un aspecto nuevo, a través de uno ya conocido. Es de esta manera que actúa la metáfora nos permite de hacer un salto intuitivo de enganchar algo de incógnito, utilizando conocimientos ya conocidos.

Les hago el famoso ejemplo, para localizar en la metáfora, no solamente un recurso retórico en nuestras palabras, sino un verdadero instrumento cognitivo.

El físico Niels Bohr en el 1922 recibió el premio nobel para la física, por haber entendido la estructura y el funcionamiento del átomo. El físico Danés no tenía a disposición la tecnología suficiente para investigar de cerca como funcionaria el átomo, y tuvo que intuir, para hacerlo utilizó la metáfora del sistema solar, localizando puntos en común, entre la rotación de los planetas cercanos al sol y la rotación de los electrones cercanos al núcleo.

De la misma manera, el paciente cuando terminó su movimiento como si hubiera un elástico, está explicando así mismo y al terapeuta que tiene de frente algo que no conoce, a través de un concepto ya conocido para el , aquel de las características del elástico. Obviamente, en este caso el paciente se refiere a la sensación causada por la hipertonía, produciéndose tras la lesión cerebral.

La espasticidad es una de aquellas componente que sí está presente, representa una de aquellas reglas que cambiaron en nuestro cuerpo, de las cuales hablábamos antes y las cuales los pacientes eran conscientes y también listos a enfrentarlas, controlarlas y superarlas.

Ya lo habíamos hablado, cuando tratamos el argumento espasticidad, se trata de una respuesta automática de nuestro organismo tras una falta de fiabilidad y ineficacia de las informaciones que construimos con nuestro cuerpo y ambiente, nuestro sistema central nervioso es obligado a delegar algunos componentes del movimiento, a niveles más elementales y automáticos, como aquellos de los reflejos. Es por esto, que ya desde esta primera fase de análisis guiada con el lenguaje, que el paciente, en el intento de explicar al terapeuta que prueba durante el movimiento, pone en acto un proceso de análisis de su propio cuerpo, localizando y materializando aquello que percibe, que ya de por sí mismo le hace experimentar, aunque sea leve, disminución del fenómeno de tensión, porque ya en parte comienza a satisfacer las exigencia del organismo de reconstruir las información del cuerpo, necesarias para la gestión del movimiento y el control sobre la hipertonía; es como si fuera el ABC del movimiento, es decir, su componente elemental.

Es difícil pensar, de poder obtener un movimiento avanzado si no somos en grado de combatir los efectos de la patología, que se manifiestan en nuestro cuerpo, como elásticos, cuerdas, filos. A este punto de la lectura, los familiares que se encuentran a deber manejar en casa, el problema del familiar con afasia, estarán pensando que lamentablemente no podrán gozar de este instrumento tan eficaz en rehabilitación. En realidad, el paciente afásico no es una persona que no comunica, cierto, en la mayor parte de los casos no lo hace con las palabras, pero es en grado de comunicar algún placer o malestar.

Les hago algunos ejemplos prácticos, justamente en estos días, estaba trabajando con un paciente que tiene una afasia, además de una hemiplejia derecha y de seguro no me detengo a preguntarle que prueba o que siente en cuerpo cuando hacemos determinados movimientos, las primeras veces me miraba como si quisiera decirme “para que preguntas? no ves que no logro hablar?”. Pero cuando mis peticiones eran incesantes, decidió de todas maneras responderme y moviendole la espalda, me dijo arrugando la nariz y frunciendo el ceño.

P: “TZZAAA”.
En aquel TZZAAA , había toda su vivencia de malestar en el movimiento y yo utilizando el clean language reflexionando sobre su estado, fruncía el ceño, arrugaba la nariz y pronunciaba yo también
T: “TZZAA?”
T: “Y donde sientes el TZAAA?”
Para ayudarlo a localizarlo y a aclararlo en la cabeza.
Para darle una comparación y un modelo de alcanzar, siempre reflexionando sobre su mímica facial, le preguntaba indicando su espalda izquierda.
T: “Y también esta es TZZAAA?”
Haciendo no con la cabeza y moviendo su espalda izquierda, cambió repentinamente la expresión del rostro, sonriendo, levantando las cejas y diciendo
P : “ AHHHHH”
Como en general, se hace cuando se siente alivio. Como vieron hasta los momentos, el paciente afásico, no es una persona que no es en grado de comunicar lo que ocurre en su cuerpo, claro no lo hace con palabras, pero no siempre se dice que quien es capaz de construir oraciones, tenga la misma capacidad de definir y decir las sensaciones de su cuerpo, es decir, que pueda hablar no significa que pueda comunicar mejor las sensaciones de su cuerpo. Veremos como en ESTE artículo, donde hablamos de la posibilidad de modelar sensaciones, como avanzaron respectivamente el elástico y “TZZZAA” de estos 2 pacientes.

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Dt Valerio Sarmati